Paula Adríán nos cuenta su aventura en Alberta

¿Por qué decidiste apuntarte al intercambio?

Siempre había soñado con hacer algo así, ya que desde pequeña veía películas americanas y lo único en lo que pensaba era en que yo también quería vivir algo así. Así que, cuando me propusieron la oportunidad, ya estaba segura de que quería ir.

¿Qué esperabas encontrar en Canadá?

Pues, sinceramente, me lo esperaba tal cual sale en las películas.

Antes de viajar, ¿qué sabías sobre Alberta y sobre tu familia de acogida?


El instituto nos proporcionó bastante información: el lugar y el instituto al que iríamos, los nombres y la edad de los miembros de la familia, una carta de presentación de la chica, fotos… Además, antes de ir, nos pusimos en contacto con nuestras compañeras para empezar a conocernos un poco más.

 

¿Cómo te sentías los días previos al viaje?


Estaba súper nerviosa y asustada, ya que me iba sola a un país completamente diferente al mío, pero, por otro lado, tenía muchas ganas de que la experiencia empezara.

 

¿Cómo fue el primer día? ¿Qué fue lo que más te sorprendió?


Fue increíble, todavía estaba asimilando lo que estaba pasando. Lo que más me llamó la atención fue lo diferente que era todo en comparación con España: el estilo de vestir, las casas, las calles… Además, la primera noche hicimos una fogata en el jardín y conocí a los amigos de Sofía (escena total de película americana).

 

Describe un día típico en tu colegio canadiense.


Suelo llegar en torno a las 08:30, pero el instituto no empieza hasta las 09:00, por lo que el tiempo restante lo pasamos en el student center hablando o estudiando. Una vez que suena el timbre, cada alumno se va a su respectiva clase.
El día tiene cuatro períodos (de una hora y media cada uno) y un break de 36 minutos. En mi caso, tenía English, Dance, Social Studies y Photography, aunque esta última la acabé cambiando por Spare.
Lo curioso del instituto es que quienes se cambian de clase son los alumnos, no los profesores.

¿Qué diferencias notaste entre su forma de enseñar y la nuestra?


La educación canadiense ofrece un gran abanico de asignaturas diferentes (moda, fotografía, danza, mecánica, psicología…), que te permiten descubrir qué es lo que realmente te gusta. Esto ayuda mucho a la hora de elegir qué camino quieres seguir en el futuro. El día tiene cuatro períodos (de una hora y media cada uno) y un break de 36 minutos. En mi caso, tenía English, Dance, Social Studies y Photography, aunque esta última la acabé cambiando por Spare.

¿Cómo era tu familia de acogida? ¿Qué costumbres te llamaron la atención?


En mi caso, tuve dos, porque los padres estaban separados. Aun así, ambas fueron encantadoras e hicieron todo lo posible para que estuviera lo más cómoda posible.
Me llamó la atención la gran variedad cultural que había en la familia, ya que el padre era salvadoreño y la madre filipina, por lo que adaptaban cada celebración un poco a su país de origen.

¿Qué comidas probaste que no olvidarás?

Comer el pavo asado en Acción de Gracias fue lo que más ilusión me hizo, ya que es algo que en España no se hace y, además, al estar con la familia de Sofía me hicieron sentir como un miembro más de la familia.

¿Qué lugares visitaste o excursiones hiciste?

Durante mi estancia he hecho muchísimas cosas: visitar Banff, Lake Louise, Edmonton, ir a museos, al cine, de fiesta… Pero, sin duda, la que recuerdo con más cariño fue cuando fuimos de acampada con los amigos de Sofía; nos lo pasamos súper bien.

¿Hubo algo que te costara especialmente?

Yo creo que lo que más cuesta es tener a toda tu familia y a tus amigos tan lejos, ya que, aunque hables con ellos por teléfono, muchas veces desearías que también estuvieran contigo allí.

¿Lo recomendarías a otros estudiantes?

Absolutamente sí. Sé que al principio puede asustar un poco la idea de irse tanto tiempo al extranjero, pero vale totalmente la pena arriesgarse. Además, es una oportunidad que solo se tiene una vez en la vida y con la que aprendes a valerte por ti mismo, a mejorar el inglés, a conocer una nueva cultura de la forma más profunda posible y, lo mejor de todo, a crear amistades preciosas con personas de todo el mundo.

 

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