Mi experiencia Erasmus en Turín: una movilidad inolvidable

“¡Qué nervios ir a Turín!”, pensaba hace unas semanas. Ahora que la movilidad ya ha terminado, puedo decir que lo he pasado mejor que nunca.

He hecho muchísimas cosas durante esas semanas, como salir a comer con todos los compañeros de Erasmus, ir a museos (entre ellos uno egipcio y otro del cine) y quedar con mis amigos para pasear por las calles y las grandes plazas de Turín, además de visitar muchísimas tiendas y restaurantes italianos que, definitivamente, valen la pena.

Uno de los puntos más importantes de la experiencia Erasmus es la relación con los compañeros, y he de decir que me ha tocado la lotería con los míos en Turín, sobre todo con mis compañeros Serena y Luca, a quienes puedo considerar como mis verdaderos hermanos.

Lo mejor de Turín es su gastronomía única, como su delicioso café llamado Bicerin (con café, nata y chocolate) y su propio chocolate, el Gianduiotto. También hay heladerías en cada esquina que están abiertas incluso en invierno. Y hay que destacar, además, su rica historia y cultura.

Definitivamente, volvería a hacer esta movilidad, porque, aunque haya sido la última, ha sido la mejor de todas.

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